Marcus Aemilius Lepidus: The Forgotten Triumvir of Ancient Rome

Luxury Lifestyle & Design

Marcus Aemilius Lepidus: The Forgotten Triumvir of Ancient Rome

El presente escrito se constituye en una aproximación al estudio de la mujer en la sociedad de la China tradicional. Desde el inicio, el objetivo propuesto significó un gran desafío vinculado, por un lado, a la búsqueda de material disponible sobre dicho tema y, por otro lado, a aquella cuestión que como bien plantea Juan Alberto Lozoyai refiere a que a pesar del gran interés contemporáneo por conocer mejor a China, no abundan como debieran las obras generales sobre el pueblo chino, su civilización y su compleja historia. Esta situación no hace más que responder a los prejuicios presentes a la hora de abordar a esta región debido a su lejanía geográfica, incluso como plantea Lozoya en una era como la actual que presume de los medios de comunicación y transportación; prejuicios que muchas veces conducen a la existencia de clichés y superficialidad, cuando se trata de esclarecer algunos de los aspectos de la misma, dificultando poder observar así sus singularidadesii.

Sin embargo, desafiando esta concepción con la cual concuerdo en muchos aspectos, y sorteando los primeros obstáculos con los cuales me topé, inicié un arduo camino en la búsqueda de información que me permitiera llevar adelante mi investigación. En el transcurso de la misma me hallé frente a excelentes trabajos en relación a la cuestión de género en China; trabajo que centrados a lo largo del siglo XX analizan desde esta perspectiva aquellos cambios producidos en la condición social, cultural y política de la mujer colocando especial énfasis en la relación existente entre los mismos y la reestructuración al interior de la institución familiar llevada a cabo a partir del triunfo de la Revolución Comunista del año 1949. Si bien estos fueron de un gran aporte en cuanto a la valiosa información sobre la historia de las mujeres chinas en el siglo XX, período durante el cual adquirieron la dimensión de ciudadanas, o patriotas, por su implicación y contribución a la política, la sociedad y la economía; el hecho de que los escritos estuviesen enfocados en la contemporaneidad hizo que decida posicionarme frente a ellos reflexionando sobre la condición en que se hallaron las mujeres previo a la Revolución Comunista, es decir, en la china prerrevolucionaria durante el período de la Dinastía Qing. Así, lo que se pretende a continuación es analizar “el rol y la posición de la mujer en la sociedad de la China Tradicional”.

Teniendo en cuenta los aspectos descritos y a partir de los trabajos a los que me fue posible acceder, pude observar que en el período tradicional no puede abordarse a las mujeres sin pensarlas dentro de un contexto histórico general caracterizado por la existencia de un modelo de organización social de carácter jerárquico patriarcal que basado en los preceptos del confucianismo concedió el máximo valor a la familia tradicional, siendo esta la única institución que otorgó identidad a las mujeres, convirtiéndose por lo tanto en el único espacio de adscripción a la existencia de la mismas a través de la práctica del matrimonio. Esto me condujo a pensar que llevar a cabo el análisis deseado implicaba en primera instancia poder comprender la relación existente entre dicho sistema socio-patriarcal y la institución familiar, para luego poner el foco de atención en el análisis del sistema familiar a través de sus elementos ideológicos y de esta manera abrir paso a problematizar a la mujer al interior del mismo.

En primer lugar, al referirnos a la existencia de un modelo de organización jerárquico y patriarcal considero importante en primera instancia hacer alusión al concepto general de patriarcado. Para esto me valdré del trabajo de la historiadora y escritora Gerda Lerner, quien plantea que el mismo constituye un sistema histórico, es decir, posee un inicio en la historia y cuenta con un proceso de formación que no se ha dado de repente, sino que por el contrario, se desarrolló en el transcurso de casi 2500 años, aproximadamente desde el 3100 al 600 a.Ciii. Por otro lado, debe señalarse que este proceso ha tenido lugar a un ritmo y época distintos en las sociedades del Próximo Oriente. Ahora, si tenemos en cuenta que el patriarcado se basa en la subordinación de las mujeres a la figura masculina, debemos preguntarnos en este punto para luego poder indagar sobre la especificidad del mismo en China cómo, cuándo y por qué se produjo dicha subordinación.

La impactante aparición en Diciembre de 2019 de una epidemia en Wuhan (China), causada por un nuevo virus, el SARS-CoV-2, propagada rápidamente a otras regiones de China y a otros países del mundo, significó un golpe contundente a la “normalidad” en la que transcurría la historia mundial. Normalidad caracterizada por cuestiones tan “naturales” como una inequidad pasmosa en todas las dimensiones sociales: sanitarias, laborales, ejercicio de derechos humanos básicos, creciente e imparable apropiación privada y destrucción de los recursos y ecosistemas naturales con la consecuente pérdida de la biodiversidad, cambio climático y calentamiento global, y otras bondades por el estilo. A la fecha —17/6/2022— se contabilizan en el mundo más de 567.000.000 millones de casos informados y más de 6.387.000 muertes; ambas cifras con un importante subregistro de hasta 3 o 4 veces mayor que el oficial (Adam, 2022). En nuestro país las cifras superan los 9.426.000 casos informados y las 129.000 muertes (worldometers).
La reflexión sobre esta pandemia y su impacto en el momento actual es una buena ocasión para revisar algunos supuestos que están en juego, supuestos que a primera vista muestran su faz política e ideológica pero que guardan una estrecha relación con determinados fundamentos epistemológicos —con este término nos referimos en realidad a tres dimensiones que consideramos fuertemente imbricadas: la ontológica, la epistemológica y la metodológica—. Estos, condicionados en general —aunque no determinados mecánicamente— por nuestro “ser o existencia social”, por usar la fórmula de Marx, son fundamentales a la hora de intentar comprender cómo “vemos el mundo” y porqué, en ocasiones, existen explicaciones tan disímiles sobre determinados hechos y problemas comunes. Asimismo, y basados en distintas teorías, conceptos y categorías con los cuales tratamos de “diseccionar” y comprender la realidad, se distinguen también las diferentes acciones emprendidas ante tales hechos.
Pero debemos preguntar: ¿es esta pandemia un evento inesperado y extemporáneo en el panorama epidemiológico-sanitario mundial? ¿O por el contrario forma parte de una dinámica, de una tendencia con antecedentes en el pasado reciente y que se afianzará y manifestará de manera cada vez más frecuente e intensa?
Por otro lado, ¿cómo dar cuenta y explicar un hecho tan complejo como una enfermedad, y más aún, una pandemia? Es claro que una tarea como esta no puede ser patrimonio exclusivo de un solo campo del saber, de una sola disciplina. Se hace necesario aquí un abordaje interdisciplinario ya que el objeto mismo de investigación así lo demanda.
Es en este abordaje donde la Historia en tanto disciplina científica puede aportar a la comprensión del objeto en cuestión. Pero ¿de qué manera la historia interviene en relación a este objeto? ¿Tiene un solo modo de hacerlo o existen varias maneras de realizar la investigación histórica de acuerdo a distintos enfoques, métodos o aún “paradigmas” dentro de esta disciplina?
Diego Armus (Armus, 2000), por ejemplo, analizando la historiografía de las últimas décadas en nuestra región, postula la existencia de tres formas de encarar los estudios históricos, de acuerdo a diferentes “agendas de trabajo”. Por un lado destaca la historia tradicional de la medicina y los intentos de renovación de este enfoque; luego la historia de la salud pública, con un fuerte peso de lo institucional, de la profesión médica, y del Estado; por último, lo que llama la “historia sociocultural de la enfermedad”, a la que adscribe.
Pero la magnitud y el impacto de la pandemia que aún estamos atravesando, con las gravosas consecuencias en todos los ámbitos de la vida para el común de la población, autoriza a preguntarnos de qué manera la enfermedad, fenómeno biológico y social, puede determinar a su vez el devenir histórico de la humanidad. Es decir, preguntarnos por su rol en la historia.